Blog de Morena Ajusco Medio

¿A DÓNDE VA MORENA?

img-20180905-wa0007.jpgPara responder a la pregunta de “¿a dónde va Morena?”, desde mi punto de vista, habrá antes qué responder más bien: ¿de dónde viene Morena?

Morena consiguió su registro como partido político el 9 de julio del 2014, es cierto, pero sería parcial verlo sólo de esa manera, es decir, entender que su edad es de apenas 4 años aunque formalmente así lo fuera, pues Morena es la síntesis última y más acabada de la historia del pueblo mexicano en su esfuerzo de buscar por los medios legales y pacíficos transformar al país. Desde allá viene Morena.

Pero inclusive hasta esa afirmación resulta parcial e inexacta, pues si la dejamos así,  da a entender que Morena es ya un proceso acabado. Y no, Morena no es todavía lo que el pueblo necesita como su instrumento para conseguir sus objetivos de justicia social, de soberanía popular y de equidad. Morena, como bien lo ha dicho hasta su propia presidenta nacional, apenas ha sido hasta hoy, una plataforma electoral que coadyuvó a que AMLO arribara a la presidencia de la república y cumpliera lo que dijo en campaña. En palabras más llanas, Morena fue y es ya un instrumento eficaz pero sólo para que AMLO, rodeado de un grupo de figuras de fuera y de dentro del partido nombradas por él mismo, llegara a la presidencia de la república.

Independientemente de que esa eficacia no se debió del todo a la línea seguida por los que componen a Morena, sería mucha falta de modestia si alguien de ellos así lo afirmara, sino a otros factores como que la gente estaba harta y cansada de tantas burlas, engaños y atropellos y necesitada además de un liderazgo como el que encarnó  AMLO, de todos modos, debido a esa eficacia, los que hasta hoy forman parte de esa estructura, nombrada y sostenida verticalmente, por más que la hayan pasado por la aprobación de un congreso nacional apresurado y sin oportunidad de hablar en él, se resisten a que Morena cambie y se transforme verdaderamente en instrumento de la sociedad y no sólo de unos cuantos.

Ellos no quieren que nada se mueva al interior de Morena, pretextando que si se mueve, los oportunistas de los demás partidos “nos” van a ganar la dirección. Pero esa afirmación cae bajo su propio peso ante el más mínimo análisis. En primer lugar AMLO ganó gracias al voto de 30 millones de mexicanos, mismos que pueden tener la legítima aspiración a pertenecer a Morena y hoy se les cierra el paso con el pretexto ya dicho, pues si en verdad fuera cierto, que temen que el oportunismo se apodere de Morena, pues no aprovecharon al Congreso mismo precisamente para acordar candados en ese sentido, es decir, reformar los estatutos para desde ahí regular o impedir el ingreso a Morena de ciudadanos involucrados probada y públicamente con procesos  de corrupción o impedir que los que ya ingresaron, sean candidatos para puestos de elección popular o miembros de la dirección de nuestro partido. O de qué otros oportunistas hablan? En segundo lugar  y aduciendo la misma razón, hacen que el congreso resuelva que se quede hasta 2019, la misma estructura de enlaces nombrada vertical y autoritariamente sin consulta siquiera a opiniones de la base. Qué dirán en noviembre del 2019 si continuamos con los mismos métodos?

Morena no es pues ni puede ser así instrumento del pueblo, pues sus actuales dirigentes y los actuales procedimientos la limitan a que sea sólo su instrumento personal o de grupo para escalar puestos de elección popular.

Algo así como una empresa o un negocio particular, gobernada por gerentes con sueldo, que se reúnen entre ellos y luego bajan a la base a darnos  órdenes o indicaciones  sin permitir ni aceptar crítica o propuesta de cambio alguno.

Lo anterior tal vez pudiera justificarse hasta un cierto límite, pues todos vimos como al traicionar el PRD  a sus principios y orígenes, más descaradamente en el 2012,  AMLO se sintió también traicionado y renunció a él, convocando a construir otro partido que en tan poco tiempo de allá a hoy, pues no podemos pedirle más de lo que ya ha dado, es decir, madurez, reposo, visión de conjunto después del logro de la presidencia de la república y empezar a dejar de depender sólo de lo que la élite opine, como si fuera un ejército.

A dónde va Morena? pues si lo permitimos, hacia consolidar esos mecanismos de trabajo autoritarios al seno de nuestro partido y llevarlo al fracaso como hoy ocurre con el PRD, al convertirlo en objetivo que se consume a sí mismo.

Hablamos de un grupo oligárquico que domina al país mediante la corrupción y convocamos al pueblo a combatirlo, pero al seno de nuestro partido permitimos que otra oligarquía, a la que algunos ya le apodan “la nomenclatura”, se apodere de nuestras decisiones sin permitirnos siquiera hablar a cada evento al que se  convoca.

Lo anterior me hace recordar al estudio que hizo Robert Michels sobre el Partido Sociaista Alemán en 1910, del cual concluye su famosa “ley de hierro”, cuyos preceptos son propios y le pertenecen a todo proceso de organización política autonombrada como democrática, incluyendo a nuestro partido, pues se trata de una ley natural de los partidos y organizaciones políticas.

Según él, toda lucha por la democracia requiere de organización y a su vez, toda organización requiere de líderes profesionales que ese dediquen a administrarla, dado que aunque se busca el bienestar y justicia para la masa como objetivo general, la masa en su conjunto no puede ejecutar las acciones y medidas en que se concrete ni aquella lucha ni los logros que vaya consiguiendo, por lo que requiere de representantes que para ese efecto tiene qué elegir. A su vez, estos representantes en el desempeño de su encargo, van generando intereses personales y de grupo mediante los cuales van acercándose en prácticas e intereses a la élite social que originalmente combatieron, convirtiéndose con el tiempo en lo que él le llama “oligarquía” de partido, o sea un grupo de élite burocrática de compañeros que  continúan usando el mismo lenguaje que les permitió encumbrarse como dirigentes, pero que en los hechos ya defienden y formulan planteamientos conservadores organizacionalmente hablando, que se contradicen con la organización a que pertenecen y con las razones que le dieron origen, En breves palabras, en eso consiste la llamada “ley de hierro de la oligarquía”, la ley natural de las organizaciones políticas de Robert Michels. En Morena, ni siquiera se eligen esos dirigentes desde abajo, se nombran verticalmente desde arriba. ¡El colmo!

Podremos romper esa ley natural de las organizaciones llamadas democráticas? ¿Podrá Morena detener este proceso de burocratización política en que se ha metido y revertirlo hasta convertirse en verdadero instrumento de lucha para la sociedad mexicana y hasta para los  propios morenistas?

El hombre logró romper ya la ley natural de la gravedad y se dice que ya llegó a la Luna. ¡Claro que podemos romper esta ley natural de las organizaciones políticas y democráticas!

El V Congreso Nacional Extraordinario de nuestro partido ya resolvió mantener su estructura vertical y antidemocrática por un año más, es cierto, lo cual nos obliga, si no estamos de acuerdo, a la ilegalidad de revelarnos. Pero también que nos da la pauta  de apoyar esa legalidad, apoyar y respaldar a ese conjunto de compañeros nombrados autoritariamente desde arriba, mediante la elección desde abajo de dos compañeros o compañeras por cada una de las 11 zonas electorales en que dividieron a nuestra demarcación, para formar así junto con los enlaces y coordinadores designados, una dirección política más democrática y eficaz aquí en la Delegación, que mediante reuniones públicas y periódicas resuelva además un plan general e integral para fortalecer los comités seccionales,  enraizarse más en nuestras secciones y colonias y apoyar con mayor contundencia y eficacia tanto a nuestros gobiernos delegacional y de la ciudad, como al propio AMLO, quien hoy más que nunca requiere de nuestro respaldo.

Mediante la unificación de todos los grupos críticos y propositivos que tenemos en toda nuestra demarcación, mismos que a través de uno o dos representantes de cada uno de ellos, podemos formar un comité coordinador de estas actividades y celebrar en todos los rumbos y recintos de la delegación, así  como lo estamos haciendo aquí, también en Topilejo, en Coapa, en San Fernando, en casa Frisac, en los pueblos, etc., convocatorias a foros y mesas redondas de reflexión  como ésta, para, mediante ellas, ir consensando desde la base la concreción de esta propuesta de coordinación u otras que se vayan generando con la participación de todos.

Podemos impulsar juntos al nacimiento de un gran movimiento reorientador o recuperador al interior de Morena, que dentro de la legalidad de sus estatutos empuje hacia su democratización y hacia la formulación de un plan que enraice aún más a Morena en todos los sectores de la sociedad tlalpense. El nombre de este movimiento podrá incluir palabras evocativas anti oligarquía o anti autoritarismo al interior de Morena o bien, pro democratización o pro enraizamiento en las bases de dentro y fuera del partido.

No puede entenderse de otro modo encontrar el mejor papel que puede jugar nuestro instituto político, ya una vez dado el primer paso de conquistar la presidencia de la república, hacia apoyar a AMLO en los nuevos retos que con toda seguridad va a tener!

No puede entenderse de otra manera encontrar el mejor camino para que Morena concrete en los hechos las viejas aspiraciones que le ha legado la historia de nuestro pueblo, que es desde donde viene y  a donde tiene qué rendir resultados!!

No existe mejor forma para que los millones de mexicanos que respaldaron el proyecto de AMLO y que hoy quieran participar dentro de Morena, lo puedan hacer!

Concluyo mi participación diciendo: Andrés Manuel tiene razón: ¡El pueblo no es tonto! y yo añadiría: ¡y los morenos menos! Y es más, ¡tonto el que así lo crea!

Muchas gracias.

Bemjamín Pérez Aragón

perezaragon2023@gmail.com

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