Blog de Morena Ajusco Medio

Balance de la jornada electoral del 1 de julio del 2018, el futuro de Morena

Agosto, 2018.

La jornada electoral del pasado primero de julio dio como resultado un indiscutible triunfo de AMLO, lo que le ha dado una enorme legitimidad con el apoyo de más de 30 millones de votos. Muchos nos preguntamos sobre el porqué de dicho resultado y gran cantidad de mexicanos consideran que se debió a la incorruptible conducta de López Obrador, la cual ha sido una constante desde que el presidente electo inició su vida política en su tierra natal, el estado de Tabasco. Otros afirman que se debe al gran apoyo y promoción que recibió de su partido Morena y a las distintas alianzas que el candidato ganador realizó con diferentes partidos y personalidades de la vida política nacional. Otro argumento que se esgrime para explicarnos el triunfo del futuro presidente es que la situación de los mexicanos era ya insoportable por la violencia que se ha generado en los últimos años y que no ha sido combatida por la ineficacia y falta de voluntad de los gobiernos últimos a cargo del PAN y el PRI. Además de que los grupos criminales que operan en el país están coludidos con las fuerzas encargadas de combatirlos, tal es el caso de la policía y las fuerzas armadas, así como los altos mandos de quienes toman las decisiones en el país, en los estados y en los municipios.

Distintos analistas ponderan las razones del triunfo de AMLO en el mismo sentido de lo que arriba se menciona y le dan un peso mayor como causa, a la insoportable situación que hemos padecido los mexicanos durante más de treinta años de régimen neoliberal; saqueo de la riqueza nacional, la entrega del patrimonio a empresas privadas nacionales y extranjeras; la excesiva corrupción de las autoridades gubernamentales panistas y priistas de los últimos tres sexenios, que han desviado gran parte del presupuesto público a operaciones fraudulentas  y que han hecho de la función pública un gran negocio para pocos empresarios y altos funcionarios.

Mencionan también que el deterioro de la vida pública del país es un hecho insoslayable que ha hecho que los mexicanos estemos hasta el copete del partido nacido en 1929 y del PAN, este último además no aprovechó el triunfo que obtuvo en los años 2000 y 2006, continuando con las mismas mañas a que nos tuvo acostumbrados el PRI.

Las llamadas reformas estructurales, energética y educativa, entre otras, llevadas a cabo por el PRI y el PAN han ido socavando aún más la confianza y legitimidad de estos gobiernos neoliberales, debido a que han querido justificarlas con mentiras, por ejemplo, de que iban a mejorar la vida de los mexicanos en el sentido de tener mejores precios de los combustibles. Aunado a la falsa reforma educativa, que es más bien una reforma administrativa y laboral sin la participación en su elaboración de los directamente involucrados, es decir los maestros. Estos elementos han hecho que la población haya optado para que gobierne el país el licenciado Andrés Manuel López Obrador.

A pesar de la guerra sucia parecida a la del 2006 y 2012 en contra de AMLO, la gente salió a votar en favor de un cambio. No tuvo el efecto esperado para los miembros de la llamada mafia del poder este mecanismo, por ejemplo, que México iba en el camino de Venezuela o de Cuba, o de que AMLO era un peligro para México lo que generaría fuga de capitales, inflación y aumento de la deuda pública externa e interna. Nada de esto tuvo los resultados esperados, la población en su mayoría no creyó esa campaña y rechazó a los merolicos del sistema, saliendo a votar mayoritariamente por López Obrador.

Dicen los teóricos de los movimientos sociales que para que triunfen los levantamientos revolucionarios, se deben conjugar las llamadas condiciones objetivas con las condiciones subjetivas. Tales han sido los ejemplos de las revoluciones como la mexicana, la rusa o la cubana, por citar algunas. Esas condiciones objetivas se dieron con tanto hartazgo, corrupción, desempleo, falta de crecimiento económico y violencia en el México gobernado por el PRI y el PAN, lo cual hizo que la figura de AMLO generara la esperanza en un cambio pacífico de régimen. Esto es, se conjuntaron el deterioro y la inconformidad sociales, con la figura positiva que López Obrador ha ido fabricando en los últimos 20 años. Es indiscutible su honestidad y su pasión por sacar a México del atraso en que se encuentra. Su conocimiento enorme que tiene de la realidad nacional es otro activo a su favor, su perseverancia que el mismo le ha llamado “necedad”; su carisma y afecto que demuestra a las personas que se le acercan. No es exagerado decirlo, pero este personaje ama a los mexicanos, de manera tal que raya en el misticismo. Todos estos elementos agregados a la pérdida de legitimidad de los últimos gobiernos han contribuido con el triunfo de López Obrador.

Morena fue creado en el 2012, para que AMLO llegara al poder y no para constituirse en una organización de discusión, toma de decisiones, creación de instancias partidarias y de respeto a su programa político y estatutos. Basta poner un ejemplo de la falta de acatamiento a los estatutos, a la fecha no ha habido cambios a las instancias estatales y municipales, en lo que concierne a los comités ejecutivos. En el caso de la ciudad de México, se debió haber convocado a la militancia a nombrar nuevos comités ejecutivos, desde junio del 2016 y a la fecha esto no ha sucedido.

En cuanto al nombramiento de las candidaturas para cargos intermedios electos en el pasado proceso electoral, no participó la militancia de Morena. Los nombramientos se hicieron por dedazo, más tomando en cuenta el pragmatismo político que el respeto a la institucionalidad partidaria. En dichos nombramientos no hubo ni siquiera participación de los consejeros estatales de la ciudad de México, por poner un ejemplo particular. Fueron nombrados candidatos que al parecer podrían generar votos para la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y no los que hubiesen sido nombrados por la militancia de Morena. Se dio el caso de que fueron nombrados candidatos y que resultaron electos el 1 de julio, de personajes que habían formado parte del Pacto por México de Peña Nieto y que ahora van a ser diputados o funcionarios del nuevo gobierno. Personajes que renunciaron al PRD unos días antes de la elección En el caso de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia hubieron casos en los que no fueron tomadas en cuenta denuncias bien cimentadas de violación a los estatutos partidarios. Como si sus integrantes hubieran actuado por consigna.

Históricamente los partidos son instituciones que pretenden llegar al poder o bien conservarlo si éste se detenta, desgraciadamente en México no existe una tradición partidaria que cumpla con los fines que teSe logró el fin de que ganara López Obrador y eso fue un logro que le va a convenir no sólo a los que conformamos Morena, sino también al país, por lo que ya se ha mencionado; sin embargo, Morena corre el riesgo de convertirse en un partido oficial, sin fuerza en su militancia; sin discusión sobre lo que más conviene a México; sin democracia interna y sin perspectiva para el futuro político nacional. Nuestro candidato triunfador no es para siempre, tendremos necesidad de cambiar dirección del partido y en su momento de candidatos a los distintos puestos populares, y si éstos no se realizan conforme a una institucionalidad estatutaria, seguro será motivo de conflictos, que afectarán, tanto a nuestro partido como al país.

Se triunfó efectivamente, pero hay candidatos que triunfaron que son impresentables, esto con toda seguridad acarreará problemas si legaran a querer manejarse con los intereses que tenían cuando pertenecían en el pasado muy reciente a otras organizaciones partidarias.

En este triunfo electoral jugaron un papel de relevancia los militantes del partido, quienes se esforzaron en promover la figura de nuestro candidato a la presidencia, así como la candidatura a otros cargos. Estos mismos, en muchos casos han venido participando desde la época del desafuero a López Obrador en 2005 y consideran de justicia no la ocupación de cargos partidarios, ni de funcionarios para el período 2018-2024, sino que exigen participar en la discusión de las líneas a seguir de Morena, con el objetivo de fortalecer la democracia interna y que llegue a buen puerto el período presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Es lamentable que se den casos de compañeros que dicen que no tiene caso discutir lo que se hizo en la campaña pasada, ya que no hay quien escuche su sentir y menos que se les haga caso; y que lo único que les interesa finalmente es no quedar fuera del reparto de cargos en las estructuras del gobierno federal, estatal o municipal.

Morena debe ser lo que siempre se planteó, un partido político institucional y respetuoso de sus estatutos, que dé la lucha electoral en las coyunturas y sea capaz de reforzar y formar sus cuadros directivos.

Lo anterior ya no le toca hacerlo a López Obrador, quien deberá cumplir con su programa de trabajo establecido en la campaña. Esto nos toca hacerlo a las bases de Morena y se deberá lograr sin la injerencia de los que han resultado electos. Se debe dar una sana distancia real entre el gobierno y el partido, sin simulaciones, con la participación y discusión de nuestra base partidaria, para que nuestra institución llegue más lejos de lo previsto para el período 2018-2024.


Héctor Adán Álvarez Valencia

Consejero Estatal de Morena por el Distrito 14 Federal


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: